Después de caer mil veces al vacío
a ese vacío que nos arrojamos
cuando fijamos en la retina otras retinas,
después de pasar y dejar pasar.
Incluso ya habitando una extensa primavera,
De pronto aparecen
los inviernos crudos del sur
y sus bosques
esos bosques espesos.
Sus lagunas, pampas
y las ganas de nadar,
de navegar en lo profundo de esas
lagunas verdes que nos recuerdan
los bosques y el sol de invierno,
el canto de los pájaros,
y quizá una oscuridad escondida
de ñiño terrible.
Quisiera acurrucarme en un rincón
de esas lagunas,
escuchar a los chucaos y rayaditos
cantando desde los árboles
en su lenguaje transparente,
pero hay una distancia profunda
entre la nadadora y sus lagunas,
debe conformarse la nadadora
con contemplar desde una orilla.
viernes, 3 de julio de 2015
About Pascale Cuevas
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Nada de nada, nada que la distancia profunda es la que mejor se suda.
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