Otra noche terrible;
No sé si pueda sobreponerme
A los pulsos que no se pueden marcar.
El oído se agudiza, los iris mestizos se abren
Los versos son vidrios entumecidos
Que acurruco en estas hojas
Y mi corazón no es más que un pájaro oscuro
Volando en esta ciudad que se llama habitación.
Otra noche terrible;
Se debe sobrevivir a los relojes y a los martillos,
A la madrugada con las sábanas azules.
Mañana quizá se podrá tender
La ropa y sentarse largas horas a contemplar,
La nostalgia repentina que parece sentir
Cada prenda en el cordel.
***

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