¡Cuántas veces podrá la boca
Vaciarse de los nombres que taladran la sien
Sin que se nos escombre el corazón en el intento!
Vaciarse de los nombres que taladran la sien
Sin que se nos escombre el corazón en el intento!
La rutina es la misma
das vueltas en círculos por la habitación
y te quedas ahí,
mirando el rincón
más empolvado del techo
como si no existiera otro rincón,
otra taquicardia.
Los cadáveres en la carnicería
te parecen familiares
los examinas detenidamente
y un collage de latidos antiguos
se fija en tu retina
y recuerdas como te perdías
como desaparecías entre la gente.
Cuántas veces deseará la boca,
Cuántas veces deseará el corazón
encerrar el pájaro en la jaula
o la jaula en el pájaro
y descubrir que jaulas
y pájaros
son animales extraños.
***

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